9-11 gato gris
Ya sé, no es una noticia estremecedora, pero una vecina se tuvo que ir por unos días, y me encajó su gato. Decir 'gato' trae una imagen de un bichito suave, chico, delicado. Bueno, este gato no es así. Tiene el tamaño exacto de un cerdo, y pesa lo que pesaría ese mismo cerdo.
Es totalmente gris, peludísimo y con una voz de hombre que asusta.
Está todo el día (y la noche) ronroneando (es una manera de decir porque 'serruchando' sería mejor) y hablando, cada vez más fuerte hasta que hay que contestarle y rascarlo.
En general a los gatos no les gusta que los saquen de su ambiente familiar. Es preferible ir a darles de comer a la casa donde viven. Esta bestia no es así. Necesita gente. Mucha gente. Y está constantemente chequeando que estemos en casa. Anoche me chequeó más de 10 veces, durante la noche. Salta a la cama, generalmente con buena puntería porque encaja las patas en el estómago del inocente durmiente. Ni falta que hace decir que me estoy cayendo de cansancio, que despertarme 10 veces por noche a rascar a un gato, no es lo mejor para el reposo.
Encima es diabético. O sea que tiene que comer poco, cuatro veces al día. De mañana y de noche, además, hay que darle una inyección (esto, por supuesto, a cargo de Manuel). Ni se da cuenta. También hay que mezclarle pastillas con la comida. Tampoco se da cuenta. Hay que dejarle algo de comida seca para la noche, pero por supuesto se la traga en los primeros dos minutos y quiere más.
Lo tengo desde anoche y hasta el lunes de tarde. Si no lo mato antes, tal vez llegue. Por suerte, no tiene garras ni colmillos. Tuvieron que sacarle todo cuando mandó por tercera vez a su dueña a la sala de emergencias, sangrando.
A ella se le ocurrió que ya estoy necesitada de gato. Por suerte, está totalmente equivocada. Nada como la libertad...
elisa
Cuddles. La bestia se llama 'Cuddles', que viene a ser 'mimos' o algo así... Qué voz tiene!!!!!!! Manuel, a quien siempre le dicen 'Sra.' cuando atiende el teléfono, tiene una voz finita, delicada. Pero esta bestia ahora en casa puede asustar a los ladrones!!!!!! Es graciosísimo este gato. Le saqué unas fotos, pero no sé cómo sacarlo para que se vea el tamaño que tiene. No encuentro nada interesante para ponerle al lado. Una llave Yale no tiene mucha gracia, porque es del tamaño de uno de sus dedos... Un mate, tal vez??? Na, la cabeza de ese bicho es más grande que un mate paraguayo...
elisa, aplastada
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9-11-03 gato gris
JUAS JUAS JUAS JUAS !!!
Qué hermosa historia!
Ese gato debe de estar castrado.
Pobre.
Volviendo al relato, estás escribiendo espléndidamente.
J.
Wednesday, January 26, 2011
2003 - Jórgele y colon por enema
5-17-03 a bisele... para Jórgele
At 16/05/2003 20:09, you wrote:
De Elisa:
Ja. Lo que no sabes es que era asi como te llamaba mi mama.
-Ya vas a lo de Jórgele otra vez????
-----------
De Jorge:
No lo puedo creer!!!!!!!! Y yo sin saber esto...
Che, tengo méritos más que suficientes para pertenecer a la colectividad.
Honoris causa.
Cariños, J.
-----------
6-3-03 colosa
Nunca te conté (y creo que tampoco a Manuel) las historias de las recto/sigmoido/colonoscopías de mi mamá. Le gustaban. Siempre le pedía al médico que se las hicieran. Insistía que de ese modo al fin le
encontrarían el cáncer que ella sabía que tenía pero que la medicina insistió hasta último momento que no había nada. ("-Ya van a ver como Uds. van a llorar cuando yo me muera de cáncer de culo" - decía siempre).La ciencia médica ganó 1 a 0.
Bua,que la acompañante para tan bello menester tenía que ser yo.
Me obligaba a ir con ella. En general le hacían 'colon por enema', que era lo que estaba de moda.
La primera vez, recuerdo, me obligó a entrar al cuartito con ella para 'verla sufrir' (sic). Me senté en un rincón y no miré muy atentamente.
El médico se apareció con un enorme jarro de agua y marchó el lavaje para adentro. Mi madre ni piaba. Él le dijo que aguantara mientras le hacían las radiografías con el agua aún retenida. Terminaron rápidamente y el médico le dijo:
"Sra.,Ud. es una colosa"
"¿Qué es eso?", dijo mi madre. "Doctor, dígamelo, aunque sea malo, lo quiero saber".
"Sra, ¿cuántos años hace que Ud. vino a Uruguay?", preguntó el médico.
"Treinta y pico", dijo mi madre.
"Y en más de 30 años, ¿no aprendió qué quiere decir 'coloso/colosal'??? dijo el médico.
"Ah, eso sí, pero no me diga que 'colosa' es eso!"
El médico reventaba de risa. No, mi mamá no tuvo cáncer. Ni hemorroides que valieran la pena operar. (En cambio mi papá sí, lo operaron y ella nunca se lo perdonó).
Creo que mi madre tuvo razón. En medio del susto, la palabra 'colosa' tan parecida a 'colon', puede tener vaya a saber qué oscuros sentidos.
elisa
-------
JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!!
JUAS!!!!
Grandioso...
At 16/05/2003 20:09, you wrote:
De Elisa:
Ja. Lo que no sabes es que era asi como te llamaba mi mama.
-Ya vas a lo de Jórgele otra vez????
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De Jorge:
No lo puedo creer!!!!!!!! Y yo sin saber esto...
Che, tengo méritos más que suficientes para pertenecer a la colectividad.
Honoris causa.
Cariños, J.
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6-3-03 colosa
Nunca te conté (y creo que tampoco a Manuel) las historias de las recto/sigmoido/colonoscopías de mi mamá. Le gustaban. Siempre le pedía al médico que se las hicieran. Insistía que de ese modo al fin le
encontrarían el cáncer que ella sabía que tenía pero que la medicina insistió hasta último momento que no había nada. ("-Ya van a ver como Uds. van a llorar cuando yo me muera de cáncer de culo" - decía siempre).La ciencia médica ganó 1 a 0.
Bua,que la acompañante para tan bello menester tenía que ser yo.
Me obligaba a ir con ella. En general le hacían 'colon por enema', que era lo que estaba de moda.
La primera vez, recuerdo, me obligó a entrar al cuartito con ella para 'verla sufrir' (sic). Me senté en un rincón y no miré muy atentamente.
El médico se apareció con un enorme jarro de agua y marchó el lavaje para adentro. Mi madre ni piaba. Él le dijo que aguantara mientras le hacían las radiografías con el agua aún retenida. Terminaron rápidamente y el médico le dijo:
"Sra.,Ud. es una colosa"
"¿Qué es eso?", dijo mi madre. "Doctor, dígamelo, aunque sea malo, lo quiero saber".
"Sra, ¿cuántos años hace que Ud. vino a Uruguay?", preguntó el médico.
"Treinta y pico", dijo mi madre.
"Y en más de 30 años, ¿no aprendió qué quiere decir 'coloso/colosal'??? dijo el médico.
"Ah, eso sí, pero no me diga que 'colosa' es eso!"
El médico reventaba de risa. No, mi mamá no tuvo cáncer. Ni hemorroides que valieran la pena operar. (En cambio mi papá sí, lo operaron y ella nunca se lo perdonó).
Creo que mi madre tuvo razón. En medio del susto, la palabra 'colosa' tan parecida a 'colon', puede tener vaya a saber qué oscuros sentidos.
elisa
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JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!! JUAS!!!!
JUAS!!!!
Grandioso...
2003 - obsesiones de Jorge y recomendación de medicinas
3-31-03 tendon...
De Elisa:
At 30/03/2003 14:25, you wrote:
>Peso 70 kilitos. Y tengo que bajarlos, caminando.
----------------------
De Jorge:
Es mucho para vos, ¿no? Yo peso como 90 y me dicen "qué flaco estás".
Pero me parece que caminar solamente no alcanza para bajar de peso. Tenés que dejar de comer azúcar (en todas sus formas, incluyendo la cocacola). Y la sal, bajar todo lo que puedas. Yo casi no uso (sólo para el tomate) por la presión. Ahora estoy sin medicación para la presión, porque hice
reacciones alérgicas jodidas, y mientras mi doctora busca algún sustituto y mientras me voy desensibilizando, tuve que suprimir el jamón. Buaaaaa. J.
At 31/03/2003 13:42, you wrote:
De Elisa:
>Se supone que hay que dejar de comer todo lo que es blanco: azúcar,
>pan blanco, pastas, arroz, verduras blancas (tipo coliflor), leche,
>y tortas de todos colores. En fin.
Se trata de instaurar un régimen que uno pueda mantener con un mínimo esfuerzo, lo que Asimov llamaba "engañar a la balanza". Decía que un modo de ver que uno pesa menos, es poner un dedo en la balanza de pesas para que marque menos, y que si uno quiere mantenerse en eso indefinidamente
conviene que el esfuerzo muscular no sea mucho. En otras palabras, convienen los regímenes que no dan resultados inmediatos y espectaculares, pero sí permanentes. Suprimir el azúcar ya es mucho; vas bajando de peso lenta pero sostenidamente. Y podés usar edulcorantes no calóricos, con mesura. Después de que te hayas habituado a vivir sin azúcar, y si querés seguir rebajando el peso, podés intentar suprimir la harina. Pero todo muy lentamente y sin que te exija una terrible fuerza de voluntad, porque eso no se puede sostener mucho tiempo, y bajar y subir de peso tipo montaña rusa es peor que estar gordo.
Y no sé por qué tomás esas porquerías tóxicas que realmente no necesitás.
Un octavo de valium 10 cuando andás nerviosa es más que suficiente. Da un poco de confusión mental al despertar, pero nada más grave que eso.
Cariños, Jorge.
De Elisa:
At 30/03/2003 14:25, you wrote:
>Peso 70 kilitos. Y tengo que bajarlos, caminando.
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De Jorge:
Es mucho para vos, ¿no? Yo peso como 90 y me dicen "qué flaco estás".
Pero me parece que caminar solamente no alcanza para bajar de peso. Tenés que dejar de comer azúcar (en todas sus formas, incluyendo la cocacola). Y la sal, bajar todo lo que puedas. Yo casi no uso (sólo para el tomate) por la presión. Ahora estoy sin medicación para la presión, porque hice
reacciones alérgicas jodidas, y mientras mi doctora busca algún sustituto y mientras me voy desensibilizando, tuve que suprimir el jamón. Buaaaaa. J.
At 31/03/2003 13:42, you wrote:
De Elisa:
>Se supone que hay que dejar de comer todo lo que es blanco: azúcar,
>pan blanco, pastas, arroz, verduras blancas (tipo coliflor), leche,
>y tortas de todos colores. En fin.
Se trata de instaurar un régimen que uno pueda mantener con un mínimo esfuerzo, lo que Asimov llamaba "engañar a la balanza". Decía que un modo de ver que uno pesa menos, es poner un dedo en la balanza de pesas para que marque menos, y que si uno quiere mantenerse en eso indefinidamente
conviene que el esfuerzo muscular no sea mucho. En otras palabras, convienen los regímenes que no dan resultados inmediatos y espectaculares, pero sí permanentes. Suprimir el azúcar ya es mucho; vas bajando de peso lenta pero sostenidamente. Y podés usar edulcorantes no calóricos, con mesura. Después de que te hayas habituado a vivir sin azúcar, y si querés seguir rebajando el peso, podés intentar suprimir la harina. Pero todo muy lentamente y sin que te exija una terrible fuerza de voluntad, porque eso no se puede sostener mucho tiempo, y bajar y subir de peso tipo montaña rusa es peor que estar gordo.
Y no sé por qué tomás esas porquerías tóxicas que realmente no necesitás.
Un octavo de valium 10 cuando andás nerviosa es más que suficiente. Da un poco de confusión mental al despertar, pero nada más grave que eso.
Cariños, Jorge.
2003 - (solamente para los adictos a Mario Levrero) selección de correos entre Jorge y yo
En realidad, la relación con Jorge pasó de literaria a simplemente amistosa. Con el tiempo, nos dedicábamos a pasarnos chistes, hacer comentarios sueltos sobre temas del día y en general, divertirnos. De vez en cuando saltaba algún comentario sobre la escritura, pero acá hay solamente un rejunte que tengo ganas de hacer, solamente por hacerlo.
2003 - Electrocardiograma
3-11-03 electro (en idish queda mejor)- esta es la versión que escribí aquel día, pero la cambié un poco en un post anterior.(para Jorge)
Mi mamá, como bien sabés, era flor de hinchapelotas. Siempre quería ir al médico y mi hermana o yo, teníamos que acompañarla. Como era prolijita, hacía una lista de sus supuestas enfermedades para mostrarle al doctor y no olvidarse de nada doloroso.
El edificio de la Mutualista era ideal para las relaciones sociales de mis padres y sus amigos. Una enorme habitación central, casi redonda, posiblemente un antiguo teatro, donde se juntaban los enfermos, esperando la llamada para entrar a los compartimientos de los respectivos doctores. Esos compartimientos estaban separados por tabiques sin la menor aislación acústica, lo que generaba una sensación de sociedad, totalmente inesperada.
Siempre había muchísima gente allí porque les daban número por orden de llegada y había que esperar en ese salón del medio. Los cuchitriles de consulta tenían puertas que abrían directamente a esa pieza central (nada de pasillos ni privacidad, por supuesto).
Al fin llegamos a Goes, sacamos número (como mi hermana trabajaba allí teníamos uno de los primeros números. No el 1 porque hubiera sido sospechoso, sino el 2, para disimular que teníamos cuña). Entramos a la sala del médico, que era de la edad de mi hermana, hijo de amigos, naturalmente. El médico puso la cara de costumbre, que era la de terror cada vez que entraba ahí una Kolodna. Mi madre y sus hermanas eran bastante famosas en ese lugar.
-Bueno-, dijo el doctor, -qué le pasa ahora, doña?-
Mi madre no hablaba, pero tenía cara de que se le notara que no hablaba. Sobre eso, no había ninguna duda.
El doctor la revisó y le dijo: -Felicitaciones, Ud. está totalmente sana-.
Mi madre lo miró mal. Digamos, mirar, siempre miraba, pero esa mirada era especial.
Sacó el papelito del bolsillo.
-Uh-, dijo el médico, -¿una carta de amor?-
Ella empezó a leer en voz alta: - mala memoria, eructos, hemorroides, corazón-.
- ¡Ay, señora, no me diga esas cosas! ¿Me llama así nomás: corazón?-
Mi madre no apreció el chiste.
- Oiga, Ud. tiene un corazón más fuerte que el mío-, dijo el doctor. -Nos va a enterrar a todos-.
-NO-, dijo mi madre, estilo proclamación de la independencia nacional.
-¿Qué?- dijo el médico. -¿Ud. cree que sufre del corazón? no, créame, está perfecta-.
-NO-, volvió a recalcar mi madre.
- ¿Sra.¿qué quiere de mi vida? Uy, no, no me diga. Ud. quiere que le mande un electrocardiograma??????-
- SI-, dijo mi madre.
- No, señora, esto no es un chiste. Ud. no lo necesita... créame...-
Mi madre lo volvió a mirar con ESA cara.
- Bueno, bueno, si insiste tanto, está bien. Vamos a ver. Le receto un electrocardiograma para que se quede tranquila-.
Yo estaba en un rincón, comiéndome la vergüenza. Miré a mi madre, que tenía en los labios una pequeña sonrisa de triunfo. Estaba guardando la receta en la cartera.
Salimos a la sala general y se oyó un galopar de gente acercándose y rodeándola.
- Y? ¿Qué dijo el médico? ¿Qué te encontraron? ¿Cómo te sentís?-
(Suspiro) - ¡Ay!-, dijo mi madre.
- ¿Qué? ¿Qué?-
(Suspiro profundo) - ¡Ya me mandaron un electrocardiograma!-.
Llantos y gemidos, besos y abrazos, portazo del doctor enfurecido, y yo en un costado, haciendo de hija mala, prometiéndome nunca más ir al médico con mi madre.
Maravilloso!!!!! No lo conocía!!!!! Qué grande!!!!!
No creo que en idish me hubiera divertido más...
Sólo te apunto una observación:
>Mi madre lo miró mal. Digamos, mirar, siempre miraba, pero esa mirada era especial.
Yo creo que querés decir:
Mi madre lo miró mal. Digamos, mirar mal, siempre miraba, pero esa mirada era especial.
Gracias por esta maravilla
------
Acá me defiendo de la corrección de Jorge. En idish, por lo general, esa construcción repite solamente el verbo, y no la frase verbal completa. Yo estaba traduciendo mentalmente, tratando de mantener el original.
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Mi mamá, como bien sabés, era flor de hinchapelotas. Siempre quería ir al médico y mi hermana o yo, teníamos que acompañarla. Como era prolijita, hacía una lista de sus supuestas enfermedades para mostrarle al doctor y no olvidarse de nada doloroso.
El edificio de la Mutualista era ideal para las relaciones sociales de mis padres y sus amigos. Una enorme habitación central, casi redonda, posiblemente un antiguo teatro, donde se juntaban los enfermos, esperando la llamada para entrar a los compartimientos de los respectivos doctores. Esos compartimientos estaban separados por tabiques sin la menor aislación acústica, lo que generaba una sensación de sociedad, totalmente inesperada.
Siempre había muchísima gente allí porque les daban número por orden de llegada y había que esperar en ese salón del medio. Los cuchitriles de consulta tenían puertas que abrían directamente a esa pieza central (nada de pasillos ni privacidad, por supuesto).
Al fin llegamos a Goes, sacamos número (como mi hermana trabajaba allí teníamos uno de los primeros números. No el 1 porque hubiera sido sospechoso, sino el 2, para disimular que teníamos cuña). Entramos a la sala del médico, que era de la edad de mi hermana, hijo de amigos, naturalmente. El médico puso la cara de costumbre, que era la de terror cada vez que entraba ahí una Kolodna. Mi madre y sus hermanas eran bastante famosas en ese lugar.
-Bueno-, dijo el doctor, -qué le pasa ahora, doña?-
Mi madre no hablaba, pero tenía cara de que se le notara que no hablaba. Sobre eso, no había ninguna duda.
El doctor la revisó y le dijo: -Felicitaciones, Ud. está totalmente sana-.
Mi madre lo miró mal. Digamos, mirar, siempre miraba, pero esa mirada era especial.
Sacó el papelito del bolsillo.
-Uh-, dijo el médico, -¿una carta de amor?-
Ella empezó a leer en voz alta: - mala memoria, eructos, hemorroides, corazón-.
- ¡Ay, señora, no me diga esas cosas! ¿Me llama así nomás: corazón?-
Mi madre no apreció el chiste.
- Oiga, Ud. tiene un corazón más fuerte que el mío-, dijo el doctor. -Nos va a enterrar a todos-.
-NO-, dijo mi madre, estilo proclamación de la independencia nacional.
-¿Qué?- dijo el médico. -¿Ud. cree que sufre del corazón? no, créame, está perfecta-.
-NO-, volvió a recalcar mi madre.
- ¿Sra.¿qué quiere de mi vida? Uy, no, no me diga. Ud. quiere que le mande un electrocardiograma??????-
- SI-, dijo mi madre.
- No, señora, esto no es un chiste. Ud. no lo necesita... créame...-
Mi madre lo volvió a mirar con ESA cara.
- Bueno, bueno, si insiste tanto, está bien. Vamos a ver. Le receto un electrocardiograma para que se quede tranquila-.
Yo estaba en un rincón, comiéndome la vergüenza. Miré a mi madre, que tenía en los labios una pequeña sonrisa de triunfo. Estaba guardando la receta en la cartera.
Salimos a la sala general y se oyó un galopar de gente acercándose y rodeándola.
- Y? ¿Qué dijo el médico? ¿Qué te encontraron? ¿Cómo te sentís?-
(Suspiro) - ¡Ay!-, dijo mi madre.
- ¿Qué? ¿Qué?-
(Suspiro profundo) - ¡Ya me mandaron un electrocardiograma!-.
Llantos y gemidos, besos y abrazos, portazo del doctor enfurecido, y yo en un costado, haciendo de hija mala, prometiéndome nunca más ir al médico con mi madre.
Maravilloso!!!!! No lo conocía!!!!! Qué grande!!!!!
No creo que en idish me hubiera divertido más...
Sólo te apunto una observación:
>Mi madre lo miró mal. Digamos, mirar, siempre miraba, pero esa mirada era especial.
Yo creo que querés decir:
Mi madre lo miró mal. Digamos, mirar mal, siempre miraba, pero esa mirada era especial.
Gracias por esta maravilla
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Acá me defiendo de la corrección de Jorge. En idish, por lo general, esa construcción repite solamente el verbo, y no la frase verbal completa. Yo estaba traduciendo mentalmente, tratando de mantener el original.
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Sunday, January 23, 2011
2002 - Las riquezas de mi tía Pola
12-23-02 ¿Qué se hizo de la plata de mi tía Pola? (la hermana mayor de mi mamá)
Por allá por 1960, mi tía ya no tenía a quien mantener, porque mi prima se había ido. Ella misma vivía con nosotros y no gastaba en absolutamente nada. Para ir al trabajo, desde el centro a Millán, cerca del 2515, la mayoría de las veces iba y volvía a pie para ahorrarse el pasaje del tranvía. Al trabajar dos turnos y por ser conocida de los dueños, el sueldo era de los más altos que se pagaban en esa fábrica de ropa de lana.
Mi tía no era gastadora. Más bien siempre fue conocida por su atroz tacañería - de ahí las historias de maridos huyendo de ella, del cuarto de pollo hervido cada día para mi prima y mi tía chupando solamente los huesitos que sobraban, de regalos inexistentes para sus adoradas sobrinas en días de cumpleaños, e incluso de una cierta desaparición de unos dinerillos que habían venido de regalo, de los cuales nunca hubo noticia, salvo los rugidos de mi tía y sus gritos reclamando la muerte súbita de quien fuera que hubiera tomado esa plata. Nadie murió.
Un día llamó a mi cuñado, el único de la familia que estaba entreverado en negocios de algún calibre, y le pidió que le cambiara un poco de plata uruguaya que ella tenía, a dólares. Que se sentiría más segura así. Mi cuñado asintió y lo vimos pálido, cuando vio la suma a la que se refería. Fue a cambiarlo y le dio el sobre a mi tía. Esa noche, mi cuñado estaba a punto del soponcio, y dijo: "Cambié plata por valor de 15 Volskwagens". Él se acababa de comprar el tal auto, a crédito, con gran esfuerzo, y el hecho que alguien pudiera tener amarrocada semejante suma sin usarla, lo mantenía cerca del ataque cardíaco. Los '15 volkswagens' pasaron a ser en mi familia la cifra máxima a la que alguien pudiera aspirar a juntar en la vida. Cada vez que se hablaba de alguien muy adinerado, la frase era:
'Seguro que si X quiere, se puede comprar 15 Volkswagens'
Poco tiempo después nos llamó a mi hermana y a mí para que le fuéramos a abrir una cuenta en un banco, por si algo le pasaba a ella. Quería la cuenta a nombre de mi hermana y de sí misma. Yo debía ir como personaje de confianza, para asegurar que mi hermana hiciera lo que mi tía quería. Creo que yo era menor de edad o algo parecido.
Fuimos al banco y sacamos el paquetito del dinero. El empleado se sobresaltó al ver una enorme cantidad de billetes de $50, de los viejos, los grandes, tamaño sábana, que habían sabido valer una enormidad. Para la época en que los estábamos depositando, ya se podían cambiar solamente en bancos, porque habían desaparecido de circulación. El pobre empleado, muy respetuosamente, lo único que pudo decir ante tal despilfarro fue: 'Señora, ud. ¿está loca? ¿sabe cuánto valía esto?'.
Mi hermana lo miró seriamente y contestó: "Dígame, ud. no tiene tías viejas?". El empleado asintió y con gran tristeza procedió a abrir la cuenta.
Pasaron los años, mi tía estaba ya vieja y se le ocurrió que no quería tramitar su jubilación. Nunca supimos por qué ni hubo modo de que entendiera. Como vivía en casa de mis padres, no necesitaba la jubilación, aparentemente. O temía vaya a saber qué.
Su hija estaba por salir de la cárcel con intenciones de irse a Suecia. Mi papá trató de convencerla que le diera algo de plata a la hija que seguramente la iría a necesitar. Furiosa, mi tía declaró que ella no tenía ni un vintén. Mi cuñado la enfrentó con el recuerdo de aquél dinero que él mismo le había cambiado y ella declaró que hacía mucho lo había vuelto a cambiar a uruguayos de modo que ya no existían. Nadie le creyó. Si no pudo cambiarlos a dólares la primera vez, ¿cómo se había animado a ir a un banco y cambiarlos a uruguayos? Y eso se sumaba al problema de que jamás habíamos podido ir tranquilos a tender ropa al fondo, porque mi tía se instalaba en la puerta de su apartamentito para vigilarnos concienzudamente. Todos pensaban que ella tendría algo escondido por allí.
Durante los últimos 10 años de su vida no se movió de su casa, sobretodo en fines de semana. Nunca dejó que nadie entrara a su habitación. La humedad en el Barrio Sur era terrible y mi papá hacía arreglar nuestra casa cada tanto. Nunca se pudo arreglar el apto. del fondo. Ella no lo permitía. Se había hecho construir un dormitorio adentro del otro, una especie de bunker sin ventanas, que solamente tenía una puerta metálica y una llave especial. Desde que terminaron la construcción, jamás ventiló esa habitación.
Todos tomamos turnos en tratar de convencerla que si tenía algo, que hiciera lo posible para que le quedara a su hija. Testamento, o número de cuenta, o algo razonable. No hubo caso. Se ponía roja de furia, y gritaba que le queríamos robar lo que le pertenecía. De a poco, nos fue dejando de hablar.
Un día llamó a mi sobrina Adriana, a quien adoraba, y le dijo: "Cuando yo me muera, queda todo para vos". Se lo dijo un día en que se sentía realmente muy mal. Pero mejoró. Mi sobrina trató de recordarle lo dicho, preguntándole qué era y dónde estaba lo que se suponía que heredaría. Con la misma cara roja de furia, mi tía la declaró ladrona.
Murió. Murió no sé cómo, yo ya estaba en los EEUU y me llamaron para avisarme que había sido de golpe, probablemente del corazón. Ya tenía más de 90 años, era la mayor de las hermanas, y nunca supimos bien su edad.
Apenas removido el cuerpo, la familia entró a esa habitación. Estaba todo resbaloso de humedad. Revisaron colchones, caños, paredes, y nada. Nunca más se supo qué había pasado con los 15 Volkswagen que mi tía supo acumular.
Por allá por 1960, mi tía ya no tenía a quien mantener, porque mi prima se había ido. Ella misma vivía con nosotros y no gastaba en absolutamente nada. Para ir al trabajo, desde el centro a Millán, cerca del 2515, la mayoría de las veces iba y volvía a pie para ahorrarse el pasaje del tranvía. Al trabajar dos turnos y por ser conocida de los dueños, el sueldo era de los más altos que se pagaban en esa fábrica de ropa de lana.
Mi tía no era gastadora. Más bien siempre fue conocida por su atroz tacañería - de ahí las historias de maridos huyendo de ella, del cuarto de pollo hervido cada día para mi prima y mi tía chupando solamente los huesitos que sobraban, de regalos inexistentes para sus adoradas sobrinas en días de cumpleaños, e incluso de una cierta desaparición de unos dinerillos que habían venido de regalo, de los cuales nunca hubo noticia, salvo los rugidos de mi tía y sus gritos reclamando la muerte súbita de quien fuera que hubiera tomado esa plata. Nadie murió.
Un día llamó a mi cuñado, el único de la familia que estaba entreverado en negocios de algún calibre, y le pidió que le cambiara un poco de plata uruguaya que ella tenía, a dólares. Que se sentiría más segura así. Mi cuñado asintió y lo vimos pálido, cuando vio la suma a la que se refería. Fue a cambiarlo y le dio el sobre a mi tía. Esa noche, mi cuñado estaba a punto del soponcio, y dijo: "Cambié plata por valor de 15 Volskwagens". Él se acababa de comprar el tal auto, a crédito, con gran esfuerzo, y el hecho que alguien pudiera tener amarrocada semejante suma sin usarla, lo mantenía cerca del ataque cardíaco. Los '15 volkswagens' pasaron a ser en mi familia la cifra máxima a la que alguien pudiera aspirar a juntar en la vida. Cada vez que se hablaba de alguien muy adinerado, la frase era:
'Seguro que si X quiere, se puede comprar 15 Volkswagens'
Poco tiempo después nos llamó a mi hermana y a mí para que le fuéramos a abrir una cuenta en un banco, por si algo le pasaba a ella. Quería la cuenta a nombre de mi hermana y de sí misma. Yo debía ir como personaje de confianza, para asegurar que mi hermana hiciera lo que mi tía quería. Creo que yo era menor de edad o algo parecido.
Fuimos al banco y sacamos el paquetito del dinero. El empleado se sobresaltó al ver una enorme cantidad de billetes de $50, de los viejos, los grandes, tamaño sábana, que habían sabido valer una enormidad. Para la época en que los estábamos depositando, ya se podían cambiar solamente en bancos, porque habían desaparecido de circulación. El pobre empleado, muy respetuosamente, lo único que pudo decir ante tal despilfarro fue: 'Señora, ud. ¿está loca? ¿sabe cuánto valía esto?'.
Mi hermana lo miró seriamente y contestó: "Dígame, ud. no tiene tías viejas?". El empleado asintió y con gran tristeza procedió a abrir la cuenta.
Pasaron los años, mi tía estaba ya vieja y se le ocurrió que no quería tramitar su jubilación. Nunca supimos por qué ni hubo modo de que entendiera. Como vivía en casa de mis padres, no necesitaba la jubilación, aparentemente. O temía vaya a saber qué.
Su hija estaba por salir de la cárcel con intenciones de irse a Suecia. Mi papá trató de convencerla que le diera algo de plata a la hija que seguramente la iría a necesitar. Furiosa, mi tía declaró que ella no tenía ni un vintén. Mi cuñado la enfrentó con el recuerdo de aquél dinero que él mismo le había cambiado y ella declaró que hacía mucho lo había vuelto a cambiar a uruguayos de modo que ya no existían. Nadie le creyó. Si no pudo cambiarlos a dólares la primera vez, ¿cómo se había animado a ir a un banco y cambiarlos a uruguayos? Y eso se sumaba al problema de que jamás habíamos podido ir tranquilos a tender ropa al fondo, porque mi tía se instalaba en la puerta de su apartamentito para vigilarnos concienzudamente. Todos pensaban que ella tendría algo escondido por allí.
Durante los últimos 10 años de su vida no se movió de su casa, sobretodo en fines de semana. Nunca dejó que nadie entrara a su habitación. La humedad en el Barrio Sur era terrible y mi papá hacía arreglar nuestra casa cada tanto. Nunca se pudo arreglar el apto. del fondo. Ella no lo permitía. Se había hecho construir un dormitorio adentro del otro, una especie de bunker sin ventanas, que solamente tenía una puerta metálica y una llave especial. Desde que terminaron la construcción, jamás ventiló esa habitación.
Todos tomamos turnos en tratar de convencerla que si tenía algo, que hiciera lo posible para que le quedara a su hija. Testamento, o número de cuenta, o algo razonable. No hubo caso. Se ponía roja de furia, y gritaba que le queríamos robar lo que le pertenecía. De a poco, nos fue dejando de hablar.
Un día llamó a mi sobrina Adriana, a quien adoraba, y le dijo: "Cuando yo me muera, queda todo para vos". Se lo dijo un día en que se sentía realmente muy mal. Pero mejoró. Mi sobrina trató de recordarle lo dicho, preguntándole qué era y dónde estaba lo que se suponía que heredaría. Con la misma cara roja de furia, mi tía la declaró ladrona.
Murió. Murió no sé cómo, yo ya estaba en los EEUU y me llamaron para avisarme que había sido de golpe, probablemente del corazón. Ya tenía más de 90 años, era la mayor de las hermanas, y nunca supimos bien su edad.
Apenas removido el cuerpo, la familia entró a esa habitación. Estaba todo resbaloso de humedad. Revisaron colchones, caños, paredes, y nada. Nunca más se supo qué había pasado con los 15 Volkswagen que mi tía supo acumular.
2002 - Mensajes cada vez más privados, de modo que ahi van anagramas
5-5-02 sensible grieta
...es un lindo anagrama de Elisa Steinberg.
J.
PS: Tangible seréis ---no es tan lindo.
Pero: en agreste bilis --tiene lo suyo.
En risible gesta ---no está tan mal.
Tigresa en bisel ---es interesante.
Bestia en el gris ---es tremendo.
Estela bien gris --- un poco menos tremendo.
El bien es gratis ---está buenísimo!
Bagre sin elites ---me parece un tanto ofensivo.
Batirles ese gin --aceptable.
Rin... siete belgas ---(siete belgas tocan timbre)
...es un lindo anagrama de Elisa Steinberg.
J.
PS: Tangible seréis ---no es tan lindo.
Pero: en agreste bilis --tiene lo suyo.
En risible gesta ---no está tan mal.
Tigresa en bisel ---es interesante.
Bestia en el gris ---es tremendo.
Estela bien gris --- un poco menos tremendo.
El bien es gratis ---está buenísimo!
Bagre sin elites ---me parece un tanto ofensivo.
Batirles ese gin --aceptable.
Rin... siete belgas ---(siete belgas tocan timbre)
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