Friday, January 21, 2011

2000 - chistes de judíos

2-28-00, para Jorge, que preguntó qué quiere decir 'I can sit in the dark':

a) Hijo de madre judía diciéndole que le va a cambiar la bombita de luz que está quemada. Madre responde con un suspiro: Oy, don't worry, I can sit in the dark. (Viejo chiste, excelentísimo).

Pero hace poco leí el mejor chiste, uno que me hizo reir en serio, y eso no es común. Fue presentado en una lista de chistes judíos, normalmente descacharrantes, salvo cuando aparecen algunos religiosos y tienen que explicar de qué carajo están hablando, ya que, a Jehová gracias, pocos de los asiduos lectores los entienden.

Hijo no judío llama a madre no judía y dice:
- Mamá, no puedo ir mañana a casa a la cena de Thanksgiving-.
Madre responde:
- Está bien-.

Este fue votado como el mejor chiste del año, a pesar de que había sido enviado como NJJF (not Jewish just funny). El argumento es que sin madres judías este chiste no tendría sentido y por lo tanto este ES un chiste judío.

2000- Majaderías, etnia y qué sos + Jorge

Yo le había estado explicando a Jorge la cantidad de preguntas que te hacen en los EEUU cuando te anotás en algo, empezás una clase, hay una encuesta, etc. Y las preguntas que me irritaban era 'religión' y 'ud. qué es'. Y hay que explicar profesión o trabajo de algún tipo. Yo solía poner "housewife" que era mi predilecta. Y de ahí pasé a tratar de explicarle el uso de 'latino/hispano/hispánico, y las razones por las que la gente necesita definirse en esos términos. A Jorge no le interesaba demasiado el tema.

Jorge:
> No veo por qué se preocupan por estas majaderías. J.



1-8-00
De Elisa:
¿Y por qué pensás que son majaderías??? ¿Será porque nunca tuviste que llenar un formulario para cualquier cosa? - clase en una universidad, sacar libros de una biblioteca, conseguir un trabajo, anotarte en algún lugar - donde te preguntan nombre, fecha de nacimiento, afiliación religiosa, y 'qué sos'. Ta, en Uruguay no pasa y entre otras cosas se lo pierden, porque como son todos igualitos, sin diferencias étnicas ni 'raciales'(sí, ya se, cada uno, personalidad, individualidad, etc.), precisamente por esa homogeneidad, falta esa cosa rara de querer saber cómo es el resto del mundo, cómo piensa, qué come, cómo se casa, qué lugar ocupa la mujer, el abuelo, el pescado, la ropa, el amor, la erudición y por más que nos creemos que todos somos iguales, no, no somos idénticos - y la joda es identificarse con algo y poder decir con una palabra, o por lo menos con la menor cantidad de palabras posibles, qué somos y a qué nos dedicamos, a veces por obligación y otras por inicio de una camaradería con gente que nació en una cultura totalmente diferente a la nuestra, sabiendo que si nos interesa la de ellos, a ellos también la nuestra.

Y ahí es donde te encontrás en el nudo de tener que definirte de alguna manera. Si te querés escapar, es facilísimo. Decís que es una majadería. Y chau. Pero si querés formar parte del resto del mundo, mejor pensás en cómo contestar. Aunque cada vez me convenzo más que los uruguayos no quieren saber. Les interesan las anécdotas, pero siempre y cuando dejen mal a los otros. En serio, por qué pensás que es una majadería, porque realmente lo creés, ¿o porque nunca tuviste necesidad de pensar en eso?

elisa
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Respuesta de Jorge:


At 23:43 08/01/2000 -0600, you wrote:
>Y por qué pensás que son majaderías??? Será porque nunca tuviste que llenar
>un formulario para cualquier cosa - clase en una universidad, sacar libros
>de una biblioteca, conseguir un trabajo, anotarte para cualquier cosa -
>donde te preguntan nombre, fecha de nacimiento y 'qué sos'.


Jorge:Ese "qué sos" me desconcierta. ¿Cómo es exactamente la pregunta? Dicho así, puede referirse tanto a profesión, como a lugar de nacimiento, como a religión.


>Ta, en Uruguay no pasa, y entre otras cosas se lo pierden, porque son todos igualitos y en más de una variable (si, ya se, cada uno, personalidad, individualidad, etc. pero contra la diferencia en etnicidad, no hay salvación.


JorgeBueno, no creo que sea sólo en Uruguay.


Elisa: >pero creo que en los uruguayos falta esa curiosidad de querer saber cómo piensa el resto del mundo, qué come, como se casa, qué lugar ocupa la mujer, el abuelo, el pescado, la ropa, el amor, la erudición, y por más que parecemos iguales a todos, no, no somos idénticos -


Jorge: Ese tipo de anécdotas por lo general no me interesa, salvo que implique alguna clase de diversión, algún detalle curioso. Por ejemplo, esos africanos que duermen en el suelo, y para dormir apoyan un codo en el suelo y la cabeza sobre una mano, para que no le entren bichos en el oído. Duermen así. Eso, por ejemplo, me resulta muy interesante. Incluso yo he debido dormir así alguna vez, no para que no me entraran bichos sino por la corriente de aire.>


Elisa: y la joda es identificarse con algo y poder decir con una palabra, o por lo menos con la menor cantidad de palabras posibles, qué somos y a qué nos dedicamos,


Jorge: Ese "qué somos" vuelve a desconcertarme. A qué nos dedicamos, bueno, yo viví durante muchos años ese problema, porque no me había asumido como escritor y había dejado mi vida de comerciante. No me preocupaba ontológicamente, pero eran tiempos en que tenías que tener una respuesta rápida y convincente para la policía, que a menudo te paraba en la calle. Yo seguí diciendo "comerciante", porque además de no asumido, "escritor" sonaba subversivo y quizás hasta burlón. Una vez me pararon frente a casa y dije "comerciante", y me preguntaron dónde tenía el negocio, y yo señalé hacia la vereda de enfrente, donde estaba el local de mi ex librería, y dije "allí", aunque en ese momento lo que había era una fábrica de pantallas para portátiles. Es decir, lo entiendo como un problema circunstancial, por ejemplo en tiempos de dictadura, pero jamás fue un problema mío, nada que me quitara el sueño. Es más: cuando puedo definirme por una palabra, me parece que estoy estafándome a mí mismo, o que envejecí de un modo pavoroso.


Elisa: >a veces por obligación y otras por inicio de una camaradería con gente que nació en una cultura totalmente diferente a la nuestra, y si nos interesa la de ellos, a ellos también la nuestra. Y ahí es donde te encontrás en el nudo de tener que definirte de alguna manera.


Jorge: No veo por qué hacerlo en una o en pocas palabras. En Francia, por ejemplo, muchas veces tuve que decir "soy uruguayen; Uruguay es un pequeño país que está al lado de Argentina", y no me molestaba hacerlo. Un obrero de Lourdes dijo, una vez, asintiendo: "Ah, sí, africano."


Elisa: >Si te querés escapar, es facilísimo. Decís que es una majadería. Y chau.


Jorge: Creo que es al contrario. Escaparse es buscar una definición cómoda de una
sola palabra para algo que no puede ser definido con tanta facilidad.



Elisa: Pero si querés formar parte del resto del mundo, mejor pensás en cómo contestar. Pero cada vez me convenzo más que los uruguayos no quieren saber. Les interesan las anécdotas, siempre y cuando dejen mal a los otros.


Jorge: No es mi caso. Yo prefiero que los otros queden bien.


Elisa: En serio, ¿por qué pensás que es una majadería? ¿porque realmente lo creés, o porque nunca tuviste necesidad de pensar en eso?????


Jorge: Realmente lo creo. Creo que es gente que se busca problemas a partir de un complejo de inferioridad. Cuando yo viví en Argentina, me sentía argentino, y no me molestaba que me tomaran por argentino; al contrario, me hacía sentir bien. Los otros uruguayos se reunían junto al Obelisco para llorar de nostalgia y despotricar contra los porteños; incapaces de adaptarse, por ese complejo de inferioridad absurdo. Creo que vos sos norteamericana, y deberías aceptarlo. Eso no significa renunciar a tu historia, pero es algo que no hace falta sacar a relucir a cada momento, y menos todavía sufrirlo.

Besos, Jorge.


Elisa: Estuve tratando de explicar algo de otro país, te lo conté como amiga y recibí como respuesta tipo cachetada: sos norteamericana. ¿A qué vino eso, Jorge?

Jorge: En primer lugar, no me imaginé que lo sentirías como una cachetada, porque no fue para nada mi intención. Era el corolario de todo lo que venía diciendo. Parece que leés salteado, o que registrás sólo ciertas cosas, sin ver el conjunto. Te hablé de mi experiencia en la Argentina, de mi no cultivo de la nostalgia, ni de la agresividad hacia el país que me cobijaba, estilo de la mayoría de los uruguayos que tuve que padecer allá.
Por el contrario, para mí era un orgullo cuando me decían que parecía porteño. Yo creo que si elegiste vivir donde vivís y allí hiciste tu hogar y criaste a tus hijos, que son norteamericanos o al menos viven como tales, no veo por qué no podés admitir que sos norteamericana (por adopción, desde luego). En realidad, el verdadero incapaz de adaptarme soy yo, que volví no sólo a Uruguay sino que me fui acercando y acercando cada vez más a mi apartamento de la calle Soriano. En el mismo centro de Montevideo es donde me siento mejor; no toleré Colonia, ni Pocitos. Y Cordón norte hasta por ahí nomás.
Vos llevás unos 25 años por allí... Por otra parte, millones de norteamericanos lo son por adopción; y el gentilicio no define a una raza o a un tipo concreto, como podría ser el caso del alemán, para poner un ejemplo extremo.
Cabe la posibilidad de que esté equivocado en estas consideraciones, como en tantas otras cosas. Pero estoy seguro de que no fue mi intención insultarte.

Besos, Jorge.


Elisa: La macana es que no tenés razón. No soy norteamericana. Y claramente, no soy uruguaya. Y encima, me viene de más de una generación, ya que mis viejos nunca quisieron que fuera uruguaya del todo. Por algo me quisieron mandar a estudiar a la Lumumba. Puaj. Y cuando fui abanderada en la escuela, la maestra le dijo a mi madre que viniera a no sé qué fiesta patria, para verme y sentir el orgullo necesario. Y mi mamá bastante furiosa me dijo -¿Tengo que cerrar el negocio para ir a verte a la escuela llevando un trapo sucio'?.

Como identidad, en fin, suponiendo que la necesite, o que sea importante, o algo así, porque cada vez creo menos en eso, seré una uruguaya que vive en los EEUU. No se si esto es muy definitorio, pero es lo que es.
Y cuando te contaba lo de hispano/hispánico/latino, etc. era como anécdota, una más.
Nunca se me ocurrió pensar que los escritores tuvieran que escribir como lo que 'son'. Los escritores supongo que son universales, que pueden escribir sobre todo, menos sobre lo que no saben. Y si saben de algo, pueden compartirlo si quieren, como escritores o como amigos.

(Sigue la discusión, pero creo que es menos interesante y más repetitiva. Ninguno de los dos teníamos argumentos sólidos para defender una posición o la otra. Tal vez porque no eran posiciones tan opuestas. Y Jorge trataba de mantener un tono conciliador, cosa no muy fácil).

2000 - Lisítinke

Lisítinke - Así me llamaba una viejísima vecina (Sore Rive, casada con Borej Ioje) de mi madre, que no hablaba ni una puta palabra de 'castinayo' y me llevaba a la playa Pocitos a la fuerza en el tranvía 14. Y cuando subíamos al tranvía repleto, metía la sombrilla y se la encajaba en las bolas a quien estuviera sentado en el primer asiento de bobos gritando: "sinyor, sinyor, dejjje sentar a la nene!!!" Y 'la nene' era yo, muerta de vergüenza.

Además los niños no pagaban boleto hasta los 5 años, y cuando el guarda preguntaba la edad de 'la nene', yo decía '5' mientras la vecina miraba al guarda y le anunciaba que yo era simplemente idiota y que tenía 4 recién cumplidos.

Y encima me llamaba Lisítinke!!!!!! Qué odio!!!!

Thursday, January 20, 2011

2000 - diálogos con Jorge y cena de Navidad

9-18-00. At 23:49 17/09/2000 -0500,
Elisa:
Seguís vivo?????

De Jorge:
Si es que a esto se le puede llamar vida...
J.
PS: ya escribiré, ya escribiré, probablemente hoy mismo.

alvartot@adinet.com.uy

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12-26-00
Casi un día después de ayer, pero al menos los días de Navidad ya pasaron este año. Nunca, creo, estuve más doméstica que esta vez. Pasé dos días cocinando, limpiando, comprando comida, sin regalos, claro, porque de algo me tenía que olvidar, pero no fue parte de nuestra niñez, supongo. Tampoco la comida, pero eso es fácil de adquirir como costumbre. Y en lugar de esas reuniones multitudinarias con gente que no conozco, o sí, pero no me interesa, fui egoísta. Solamente Manuel, Flora, Gastón, más el chico que vive en el mismo apto. que Gastón (larga versión para indicar que éste no es el novio) y otro un muchacho a quien jamás había visto, que fue apareado con Flora en la Universidad donde están en Drama School, para preparar un diálogo a presentar frente a los profesores y que hizo que los dos fueran elegidos para ir a N.York en la primavera a mostrarse y ver si consiguen agentes que los representen una vez terminado el college. Cada uno de ellos cree que el otro fue elegido gracias a la magnífica representación del que lo cree - espero haberme explicado, que al fin y al cabo esto es un mail, no una novela.

Ni supe que ese chico y ella se habían hecho más o menos amigos, pero llamó justo cuando Flora estaba en el avión de vuelta de N.York, diciendo que tenía que trabajar por lo que no podía pasar las fiestas con los padres, pero que igual ellos no festejaban... y ahí me encontré diciendo que carajo, que tiene que venir aquí, que nosotros tampoco festejamos sino que solamente comemos, y para mi terror, casi aceptó, pero no se convenció que realmente había sido invitado hasta el día anterior a la nochebuena cuando al fin habló con Flora y le preguntó qué pensaba hacer esa noche y ella le dijo que lo mismo que él, que era estar aquí... bue, eso.

Y estábamos los seis, y me multipliqué y empecé a elaborar comida para una semana, ya que uno nunca sabe cuando van a llevarnos a Treblinka; y salieron los cerdos y pollos y purés de boniatos, y cranberries, y chauchas almendradas, y fideos caseros! y salsa de curry, y panes, y tucos y quesos rallados, y vinos a montones, cervezas y cocacolas, y la piece de resistance, mi famoso double chocolate cheesecake que vale el ataque al corazón que sigue al primer y único bocado, que más es imposible, de puro asco. Olvidé decir que estaba decorada con chantilly y cerezas, y chocolate chorreado. Algo sublime.

Y la amable charla de darnos a conocer, y yo siempre me olvido que al fin y al cabo soy mayor y debo respetar a los jóvenes, pero no está en mi sangre y me largo a hablar en contra de la religión y los políticos sin darme cuenta que alguno de los comensales puede sentirse algo atacado pero no de anima a contestarle a la diligente señora que lo estaba alimentando...

Y después, pan dulce con cafés y jueguitos de salón tipo Scattergories, que era el que de chicos hacíamos con rayas en un papel cualquiera y poníamos 'autores, héroes, calles, presidentes, actrices, flores, colores', elegíamos una letra al azar pinchando un libro y todos tenían que llenar las líneas con nombres que empezaran con esa letra en cada categoría. Y ahora, mucho años antes de la computadora que no es buena para juegos de salón, salió eso mismo ya armado en caja, con libretas ya impresas con renglones numerados, unas tarjetas con las categorías que se pueden ir cambiando, y un dado con letras -dado de 23 lados, claro- y el ruidosísimo timer para marcar los exactos tres minutos y la gracia que nos hizo que en la categoría 'palabras de cuatro letras', que es básicamente todo el idioma inglés, dos de las personas pusieran la misma, que era 'ogre' que es ogro, lo que dio para una discusión casi freudiana. Ah, y ya éramos 7, porque llegó una amiga de Flora enorme y negra que ocupa todo el sillón, o sea que los demás estábamos en el suelo.

Y BJ (bi yei), el amigo de Gastón, anunciando públicamente su amor por Gastón y poniéndolo en el juego en la categoría de 'cosas frías', aunque a mí me negaron 'vidrio'.

Y cuando se hicieron las 4 de la manyana, nadie podía manejar y empezaron a desparramarse para dormir aquí mismo. Gastón y su amigo - que ama a Gastón pero no es correspondido - juntos en el cuarto de Gastón, y el amigo de Flora, Joel, que tiene novia seria en California, en el cuarto de Flora, teóricamente en la cama que está abajo de la de ella, la que se saca tironeando, pero que al otro día la tal cama apareció armadita y sin usar y los dos angelitos en la camita de Flora, cosa que ella jura que fue solamente porque se hicieron amigos durante esos ensayos pero que no pasaría nada, ni aunque él quisiera, porque ella como amigo lo acepta, pero nada más.

Y la llamada intempestiva de Robert - el real novio de Flora - llorando porque esa noche tenía que trabajar, cosa que no es de morirse ya que nunca trabajó demasiado, en realidad, y le tocó justo esa vez. Y Flora anunciando que ya de todos modos no quiere a Robert pero quiere seguir siendo su amiga y eso.

Y hasta algo de música escuchamos aunque nuestro tocadiscos está deshecho por lo que sacamos a relucir nuestros estupendos cassettes de Brassens y Chico Buarque aunque nadie los conocía. Y BJ haciendo crítica de cine en voz alta, que eso es lo que quiere hacer porque eso fue lo que estudió, pero es difícil conseguir trabajo por lo que trabaja en una casa de alquiler de peliculas para caseteras cuya única ventaja es que se puede llevar gratis todas las películas que quiera, y Gastón que trabaja de mozo de restaurante...

Y llegó el día siguiente y todos durmieron hasta las dos, y a esa hora ya no se podía hacer nada, o sea que vuelta a comer langostinos y sopa de matzo balls, que no sé qué ataque de cocina tuve, y charlamos más, y anduvimos tirados y jugando esta vez al Boggle, y cuando llegó la hora de irse, los obligué a palear el hielo durísimo para sacar el auto de Flora que estaba enterrado desde hacía una semana, y no pudieron decir que no aunque la temperatura era aterradora, y claro, les tuve que dar más sopa cuando terminaron.

Y al fin Flora se los llevó, y Manuel y yo pudimos mirar una terrible película tranquilos y Gastón se despidió y por el camino le dijo a Flora que fue la mejor Navidad que había pasado en su vida, que no había tenido ni un momento malo conmigo sino que sentía que estaba muy de acuerdo con algunos de los infinitos disparates que seguramente dije, y que la vida, en fin, es buena.

Y Flora todo eso lo contó llorando, porque le gusta volver a casa y tener los mejores padres del mundo y no hace falta decir que, por supuesto, yo también lloraba mientras Manuel ya roncaba plácidamente arrullado por nuestros llantos de mujer.

Y ahora ya pasó y tengo que escribir un trabajo para presentar el viernes que viene, y Manuel ya está en el laboratorio, y a Flora le tienen que sacar mañana los puntos de las muelas de juicio o sea que no tiene más necesidad de estar acá, y no sabemos cómo estirar todo esto un poquitito más...

elisa/uruguay/chicago
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Jorge:
No digo todos los días, pero si recibiera un mail como éste, digamos, una vez por semana, o aun cada dos semanas, creo que tal vez podría llegar a transformarme en una buena persona.

Muchas gracias,

Jorge.

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12-28-00
Si yo te escribiera una carta de estas por semana, me agarrarías a balazos apenas tuvieras la oportunidad. Aunque no sería necesario, porque ya me hubiera suicidado cocinando.

elisa (y claro, gracias por tu comentario)

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1-7-01
At 12:12 07/01/2001 -0600, you wrote:
De Elisa:
Che, al menos yo no te escribo ni forwardeo solamente enfermedades, o si?
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De Jorge:
No, claro. Desde luego no. Sólo de tanto en tanto me llamás por teléfono para mandarme a algún velorio.

Besos, J.
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alvartot@adinet.com.uy

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De Elisa:
¿¿¿¿y alguna vez fuiste????

elisa
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1-7-01
Por supuesto que no. J.

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At 21:24 07/01/2001 -0600, you wrote:
De Elisa:
>ajá.
>Es una de las respuestas más estúpidas que escribiste en tu vida.

De Jorge
Creo que podría conseguir alguna más estúpida todavía. Es cuestión de darme tiempo. J.

Sunday, January 16, 2011

1999 - Viaje a Montreal (1) + coment. de Jorge

(Bobada que escribí una vez a la vuelta de un viaje a Montreal, a conocer uruguayos de un grupo de internet. Lo interesante es que seguimos 'charlando' todos los días, varias veces al día, con ese grupo de uruguayos. Y van 12 años de la cosa. La Barra, así la llamamos)

No se por donde empezar a darles esta noticia. La escribo porque todos deben saberla.
Montreal no existe. No hay tal ciudad. Nuestros estimados compatriotas creen que viven en un lugar, pero ese lugar es el único lugar virtual del mundo.
Si existiera, cómo puede ser que pasamos 4 días allí y no lo pudimos ver?

Pero vayamos por partes. Manuel y yo (Elisa, para los que no saben ni nuestros nombres) no somos los seres más organizados del mundo. Hubo un anuncio hace varios meses de la gente que vive en Montreal, enviada a Rodelú (una lista de uruguayos por el mundo), que estaban planificando una reunión allá para todos los que vivieran más o menos cerca y/o quisieran ir. Por supuesto, la idea me entusiasmó. Por lo tanto, después de haber avisado a los organizadores del encuentro que iríamos, nos dedicamos a lo nuestro y unos días antes del mentado encuentro, nos llegó un correo preguntando cuándo íbamos y así nos dimos cuenta que era hora de pensar en el viaje.

Apurada sacada de pasajes, lavada de ropa, mensajes a granel con AnneMarie (Ana Ma. para los yoruguas) y hasta un mensaje de Juan Espinoza nos hicieron creer que sí, que Montreal estaba donde el mapa decía que estaba.

Como volar allí era tan caro como ir a Europa (claro, es caro ir a un lugar imaginario), decidimos ir en avión a Nva. York, alquilar un autito, y tomarnos un largo día para manejar desde N.York hasta Montreal. Pero hacía falta hotel, por supuesto. Empezamos a averiguar por hoteles, y no había. Todo ocupado. Al no haber ciudad, ¡cómo iba a haber hoteles!

Pero con gran voluntad, Ana nos consiguió lugar en uno, gracias a que su hermana trabajaba ahí. Me los imagino. Ana y Luis - con su mujer Doris- reunidos diciendo: "Che, vienen unos monos que jamás nos escribieron ni sabemos quienes son y no hay perro que los conozca" (esto dicho sin humor de referirse a la gente de Montreal, grandes personas ellas, de gran valor humano, no perruno). "Vamos a ponerlos en algún hotel lo más lejos posible de todos nosotros", seguramente dijeron. Y mirando el mapa, ahora me doy cuenta que lo lograron. Nos consiguieron habitación en un lugar totalmente en diagonal de la casa de los Espinoza - si miramos el mapa entero-, casa que era el lugar de la pre-reunión.

Hotel muy pituco, lleno de juguetes, salto de cama/salida de baño de esas blancas y esponjosas que dan ganas de afanarse, lustradora eléctrica de zapatos - todos los días prolijamente nos calzábamos las alpargatas y le pegábamos una lustrada que ni les digo. Brillantes nos quedaron las uñas de los dedos gordos . La gente nos veía y gritaba: "la lumière vil, la lumière vil" (luz mala, pa' los amigos, que eso de que en Quebec son bilingües, es mentira. Purito francés, y no del que aprendimos en el liceo hace 30 años. Bue, 40. ¡Y no hay vueltas!), balanza en el baño al lado del batercló - para pesarse antes y después de miar, supongo - y al costado de la pileta, jabones y cremitas y shampooes y algodoncitos para sacarse el maquillaje y hasta esos palitos con algodones para limpiarse las orejas cuando te pican!!!!!. En fin, como para mantenernos ocupados en el hotel sin ganas de salir.

Llegó la tan ansiada noche del primer encuentro y nos empiezan a dar instrucciones de cómo llegar a lo de los Espinoza. Bua, solo me acuerdo que después de media hora de instrucciones había que llegar a la calle Perras. ¿Uds. lo pueden creer? Perras, así como suena. ¿A quién se le ocurre ponerle nombre de bicho? Y todas las demás calles tienen nombres de Santos!!!!!!
San Esto, Santa lo otro, y así. Ta, que nos perdimos como chanchos y terminamos preguntándole a un buen señor gordo que no tenía ni la menor idea de Uruguay, ni entendía nuestro fantástico inglés, ni sabía que carajo le estábamos preguntando. Al final, logramos llegar.

Empezaron a llegar todos y le empezamos a poner nombres a las caras y viceversa, porque claro, no conocíamos a nadie, ni de nombre. Genial, todo muy lindo, bien organizadito, excelente pizza (Doris, pizzero italiano bárbaro te conseguiste!), pastel de jamón y queso, pastelitos de otro tipo, cosas a remojar, en fin, un cumpleaños total. Y con torta bañada y decorada con los colores de la bandera uruguaya, que fue una bomba!

Nosotros, con la boca abierta, contentos de estar entre uruguayos. Pero había que volver al hotel, lo que implicaba autopistas de Montreal, sin casas por ningún lado. ¿Cómo puedo explicar qué es lo que se necesita para crear una autopista en Montreal? No mucho. Agarren una calle cualquiera, levántenle unos muritos de diez cm., declárenla y pónganle de nombre "autopista X", dejen que haya millones de entradas, cuestión de trancar bien el tráfico, y ninguna salida visible.

Imagínense 18 de Julio, y uds. tratando de salir en Andes. Hay salida, pero el letrero lo ven un metro antes de la tal, y justito, pestañean y zas, la próxima, el Obelisco y eso con suerte. Nos perdimos en los lugares más disparatados. Montreal sólo tiene encajonadoras y galpones. Casas, ninguna. Gente a la que preguntar, nada. Y la autopista, por allá, lejana, inexistente.

Nosotros con la paranoia de Chicago, donde no abrís la ventanilla para preguntar el camino ni por casualidad porque nunca sabés en qué barrio te van a ametrallar, quedamos duritos en el auto, con el mapa en la mano. Al fin llegamos al hotel y llegó el otro día, y nosotros listos por fin para ver la ciudad con los nuevos amigos.

Llegó la hora, nos perdimos como corresponde, por culpa del conserje esta vez - estábamos en el Hilton cerca del aeropuerto y preguntamos cómo llegar al Hilton del centro, o sea que no era la pregunta de los 10 millones de Mejoral. La respuesta genial fue (rápidamente y en francés, claro) - tomen la autopista San no se qué, doblen en Santa no se cuánto, y allí (gesto amplio, alto), está el Hilton. Minga. No hubo caso. No es ningún edificio enorme y hubo que dar más vueltas que perro alrededor de árbol para encontrarlo.

Y vino Juan como guía. Fuimos al viejo Montreal, vimos las tres cuadras que tiene, dimos media vuelta, y se había terminado! Precioso lugar, algo chico, eso sí. Ciudad tranquila. La iglesia linda cobraba entrada, así que todos nos fuimos a nuestras respectivas moradas a bañarnos para la fiesta de la noche. Allí ya habíamos conocido a Elida, que no quería caminar porque se cansaba (y dos días más tarde ¡se puso a bailar salsa y merengue como una diosa!), y empezamos a reconocer caras conocidas.

La fiesta de la noche, en el café Español, 21 uruguayos comiendo comida típica: ¡¡¡¡¡ pescaditos con ensalada !!!!! Y no había baile, porque no era el día adecuado. Lo más genial fue la pregunta que me hizo Herb, el marido de Nellyta la Gauchita. "Dígame, - dijo en su inglés alemanado- Ud. parece una persona normal - (yo miré alrededor a ver a quién le hablaba y sí, me estaba hablando a mí. El buen hombre evidentemente no me conoce). ¿A Ud., esto le parece normal?"

Volví a mirar a los uruguayos comiendo pescado y estuve a punto de decir que no, que había un problema, que somos más bien carnívoros, que el pescadito... pero pensé que esa no era la pregunta. Lo hice seguir hablando a ver si entendía. - " ¿A Ud. le parece que es normal que se junte un grupo de gente que no sólo no se conoce entre sí, sino que no tienen nada en común"?

Me quedé pensando. Algo de razón tenía. Pero algo nos había hecho juntar y sentirnos 'como en casa'. Y le contesté que en realidad, todos los de ese grupo teníamos dos cosas en común. Primera: éramos todos uruguayos y no somos un pueblo sino una tribu, con todo lo que eso significa en cuanto a conocer los códigos y las relaciones. La segunda tal vez sea más complicada pero totalmente razonable: éramos uruguayos emigrantes y ser emigrante nos da a cada uno, una idea de lo que los demás pasaron, de lo que se siente, de lo que perdimos, de lo que ganamos, de lo que se está discutiendo ahora sobre el racismo y la discriminación, de que nunca vamos a volver a ser lo que hubiéramos sido si no hubiéramos salido del país (me niego a llamarlo 'el paisito'). No se si lo convencí, pero al menos me convencí yo misma y toda esa gente se hizo amiga instantáneamente, y estoy segura que para siempre.

Les tendría que seguir contando que al otro día nos sacaron a pasear, ¿pero dónde? a un lugar fuera de Montreal, claro, para que no nos diéramos cuenta que la ciudad no existe. Fuimos a Magog, de picnic, e instantáneamente se puso a llover, como corresponde. Lindo lugar. La lluvia estropeó un poco la cosa, pero ¡estábamos todos contentos!

Alguien ya les contará del uruguayo desconocido, de ojos azules que estaba por ahí, que todas las niñas quisimos que entrara en Rodelú pero no hubo caso, de un cierto viaje de vuelta algo complicado porque no todos manejamos igual y algunos habían tomado más cerveza que otros, de la organización de un excelentísimo asado el día siguiente, para el cual hubo que agarrar a Gustavo que como comedor de carne tres veces al día tenía cara de desesperado frente a las pizzitas, los brocolis, los vegetalitos, etc., ese asado genial con todo lo necesario que, aunque no planificado los Espinoza no se negaron a tener ya que la casa de ellos es perfecta para eso, y el problemita de que mucha carne y vino, te maman. Sobre todo la carne. Y mamados, mucha gente empieza a hablar de lo prohibido: política. Y me saco el sombrero frente a Dany que tuvo el buen criterio de simplemente irse cuando las cosas pasaron a ser lo que no debían.

Y también ahora declaro entender lo que siempre me había molestado de Rodelú, esas prohibiciones de hablar de ciertos temas, porque siempre tendría que ser posible hablar aunque algunos no tengan interés en escuchar. Y saludo a Nelcis y Ricardo, también encantada de haber podido charlar un rato 'a la uruguaya', aunque tal vez estuvo fuera de lugar. Y ahora creo que las prohibiciones en Rodelú tienen su razón de ser.

Como esto ya se hizo demasiado largo, y Uds. están por matarme, dejo que el grandioso Gustavo cuente personalmente los defectos de los baterclós canadienses - que él mismo comprobó -, la comilona en lo de Ana en la isla sin salida ("no agarren la autopista al centro ni al puente y con eso van bien", nos dijeron, y así llegamos a una bifurcación en el camino que tenía dos únicos letreros: de un lado, al centro, del otro, al puente, y bue, a perderse de nuevo, total...), los paseos, las charlas, una cantidad de cosas que - no me quiero poner romanticona porque lo odio, pero...- sí, claramente, es normal que un grupo de uruguayos se junte y tengan lo que decirse y se queden con las ganas de más, de conocerse mejor, de juntarse pronto porque somos amigos, de... pero los demás se juntaron en Massachussets una semana más tarde y nosotros no pudimos! teníamos pasaje de vuelta y ya estamos en Chicago ayudando a nuestra hija a mudarse y esas cosas. Y ya empezamos a planear el próximo encuentro, aunque no sabemos bien dónde. ¿Chicago? ¿New Jersey en alguna playita? No se dónde, pero que se hace, se hace.

Y un enorme beso a los que conocí, y de paso a todos los que lean esto, aunque no los conozca todavía.
>
> elisa
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8-31-99
A Jorge:

¿Qué me vas a criticar de lo que escribí sobre Montreal? ¿Demasiado largo? No, no lo revisé. Mandé lo que me salió de entrada. Creo que nadie va a entender nada. Sólo la gente que estuvo en Montreal. Y bue.

elisa/uruguay/chicago

De Jorge:
9-2-99
Todo lo contrario. Demasiado, demasiado corto. Por eso resulta confuso en muchas partes. Tenés mucho para decir, pero das sólo titulares, como si tuvieras que pagar como en los telegramas. Me gustaría mucho conocer la historia completa, pero está visto que te cuesta mucho levantar esa prohibición de escribir. Si querés ser breve (no sé por qué querés, o querrías, pero si querés, digo) tenés que limitarte a un pequeño, minúsculo aspecto de la historia, y desarrollarlo del modo más completo posible.
Después, otro día quizás, otro aspecto, y así.
Cariños, Jorge.


jvarlott@adinet.com.uy

1997 - Jorge y las traducciones de sus libros.

De Elisa: (aparentemente, Manuel estaba en Uruguay)
Si alguien, en un momento de chifladura, te ofreciera comenzar a intentar a traducir uno de tus libros, o cuentos, o qué carajo, cuál elegirías??? En algunos momentos de poca lucidez, me da gana de intentarlo, aunque sé que el teclado me sería arrancado de las manos de inmediato por un fervoroso Manuel, que para demostrar su superioridad, haria una traducción mejorada e indudablemente mucho más compleja que tu mismo original. De todos modos, necesitaría tu opinión, y si no tenemos aquí el libro, Manuel debería conseguirlo antes de irse, y si no existe en Montevideo, procurarlo de cualquier manera. ¿Sí?

(Y acá venía un largo comentario sobre racismo, Ebonics - inglés negro - y temas varios.)


From jvarlott@adinet.com.uy Sun Jan 5 21:46:07 1997
To: Elisa Steinberg
Subject: Re: Vives?


Vamos por partes:

Asunto Manuel. Finalmente llamó, y nos vimos. Sé todo acerca de los temas más importantes de la genetica ------entre otras cosas. Es notable el aspecto divulgador del Manuel. Creo que desperdicié mi vida no dedicándome a la investigación, y que ahora trato de compensarlo hurgando en la computadora, pero no es lo mismo.

Fin de esta parte.

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To: Elisa Steinberg
Subject: Re: Vives?

>Si alguien, en un momento de chifladura, te ofreciera comenzar a intentar a
>traducir uno de tus libros, o cuentos, o carajos, ¿cuál elegirías? En
>algunos momentos de poca lucidez, me da gana de intentarlo


Estaría muy bueno, para mí, que lo intentaras; y creo que quien debe decidir qué traducir, es el traductor, de modo que se meta en algo que realmente le interese. Yo no tengo manera de juzgar qué puede ser más traducible, etc. Creo que hay que dejarse guiar por lo que a uno se le ocurre hacer.

El asunto de ebonics es endiabladamente difícil; y eso pasa por haber practicado la esclavitud. Ahora los negros tienen que estar intoxicándose con el smog de EE. UU., en lugar de estar en su Africa natal,disfrutando de las masacres y las guerras tribales.



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From esteinbe@midway.uchicago.edu Mon Jan 6 22:37:47 1997
To: jvarlott@adinet.com.uy
Subject: Re: Vives?

No estoy de acuerdo con que la elección debe ser totalmente a cuenta del traductor. Seguro tenés hijos favoritos, o temas que creés te representan mejor que otros, y como a mí, todo lo que vos escribís me importa el mismo carajo, acepto sugerencias.

Cariñosamente, elisa.

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From jvarlott@adinet.com.uy Tue Jan 7 01:04:23 1997
To: Elisa Steinberg
Subject: Re: Vives?


No tengo hijos favoritos.

Jorge

Saturday, January 15, 2011

1997 - Jorge, adinet y sus problemas

Mensaje de Jorge:
Elisa, es obvio que estás tratando de desestabilizarme.
La historia, correctamente contada, es así:

Hoy descubro que me borraron de una lista de chistes, te das cuenta, por problemas de mensajes rebotados de los cuales yo no tenía noticia.
Hago toda una investigación y veo que hay una cantidad de listas que no me llegan desde fin de mes pasado, y mucha gente que no me escribe, como por ejemplo VOS.
Me pongo nervioso y hago esa circular, que mando también desde chasque. Todo eso en la mañana. Bien.
Al poco rato, me respondes vos, con lo siguiente:
>>Esto significa que adinet todavia no volvió????? elisa


Lo cual sólo puede entenderse de la siguiente manera: vos estabas enterada de que algo no andaba, o no andaba nada, en adinet, desde hace mucho tiempo, y al recibir mi circular de hoy, contestás eso. Especialmente por el "todavía", porque para mi era una novedad, y por que a vos te parece que ya tendría que haber vuelto y que como todavía no volvió ---mientras que yo recién me había enterado y pensé que te ibas a enterar por mi circular. Si no, que significado puede tener ese "todavía"? Por eso pensé que te confundías con chasque, que SI tuvo problemas de DESAPARICIÓN TOTAL durante tres semanas. Ahí era lógico que preguntaras "todavía no volvió?", porque adinet nunca se había ido.
Uffffff.
Ademas no envié tres circulares, sino dos; si una apareció repetida, fue porque fuiste a curiosear en la casilla de Manuel, o tal vez porque adinet, a partir de mis reclamos, duplica todo por temor de que algo se pierda y yo me enoje.

Bueno, chau.
Jorge
jvarlott@adinet.com.uy